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Relatos eróticos de Fantasías

Hoy he tenido un sueño

Publicado por Anónimo el · 1.931 lecturas · 2 min de lectura

He tenido un sueño, tú estabas en él. Nos encontrábamos en una paisaje desconocido, repleto de una exuberante vegetación mientras un tórrido y opulento sol nos alumbraba. Yacíamos los dos juntos cerca de una cascada en tanto que el constante murmullo del agua nos adormitaba. Poco a poco te rendiste al sueño, acabando dormida en mi pecho. Mi corazón latía intensamente al contacto con tu piel, mi cabeza nunca antes había tenido esas sensaciones jamás soñadas. No sé cuánto tiempo pasamos tumbados en el verde colchón… Finalmente mi pasión se desbocó y dirigí mis labios a los tuyos, abriste tus bellos ojos, luz de mi vida y correspondiste a mi llamada enlazando nuestras lenguas en un exótico baile.

Abrazabas mi cuerpo semidesnudo con ardor mientras exploraba tu boca. Lentamente pasé de tus labios a tu cuello donde me detuve unos momentos para deleitarte con pasión. Veía como tu cuerpo se contorneaba lentamente mientras emitías leves gemidos de placer arqueando tu figura al sentir el contacto de mis labios sobre tu suave piel. Reanudé mi macha, encaminando mi boca a tus pechos que se encontraban en su cenit. Cuando posé levemente mi mano sobre tu tórax te estremeciste, pero dejándote abandonar por el erotismo del momento me permitiste llevarme a la boca el rosado botón, dando tu corazón un vuelco cuando mis cálidos labios le dieron un húmedo masaje.

Un cúmulo de sensaciones subían a tu cerebro haciéndote perder la noción del tiempo mientras yo me abandonaba con frenesí en darte goce, un goce que nunca nadie te había dado. Nuevamente descendí por tu vientre hasta llegar al ombligo donde me detuve unos instantes, escasos pero muy intensos, que te preparaban para alcanzar los límites del placer. Proseguí mi marcha hasta tus muslos que besé ascendentemente desde las rodillas muy lentamente para finalmente alcanzar tu bañador. Comencé a acariciar con mi lengua el ya húmedo pedazo de tela. Notabas como si tu alma quisiera abandonar el cuerpo, pero necesitabas más, y así, con un rápido movimiento te desprendiste de la barrera mostrándome todo tu esplendoroso cuerpo.

Poco a poco, separé los pliegues con la lengua para comenzar a recorrer el interior de tu concha, tus fluidos empapaban mi rostro. Mi lengua exploraba a fondo tu sexo hasta que se topó con un abultado clítoris que mis labios rodearon con sutileza mientras sutilmente introducía dos de mis dedos por la abertura. Sudorosa y excitada levantabas tu pubis para poder obtener mayor placer. Por fin notabas como el se acercaba el clímax, sí, en un momento todos tus músculos estallaron para que en un instante liberaras toda tu carga. Dejándote en un estado de total relajación.

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