Relatos eróticos de Infidelidad
El tanga rojo
Lo vi y me encantó. Simplemente iba paseando y apareció ante mi como por arte de magia. Aunque más que rojo, aquel tanga era de un suave color granate. ¡¡Y no tenía costuras!!. Era fantástico. No dudé en entrar a la tienda y comprármelo. Camino de casa no podía dejar de pensar en José María... estaba segura de que le encantaría, porque yo jamás había tenido un tanga de aquel color y... ¡¡¡ vaya, que creo que estrenar ropa interior es un motivo …