Las tetas de la orureña
Las tetas de la orureña eran robustas, gruesas y tenía unos pezones oscuritos que de lo duritos que estaban era una delicia mamárselos, yo me detuve a saborear bien esos pezones con mis labios, mientras ella acariciaba mis mejillas y mi nuca haciendo que me restregara más entre sus abultadas tetas. Llegue a sentir lo carnosas que eran por dentro, esas tetas estaban repletas interiormente y sus piel por fuera era tan lisa que me dejaba resbalar …