Ven, vamos a los aseos
Ven, vamos a los aseos, ven que allí nadie nos verá, me decía tirando de mi para que lo siguiera. No recuerdo muy bien a donde había ido aquel día, lo que sí recuerdo es que andaba muy caliente, tenía ganas de verga, tenía ganas de que me encularan bien enculado. Recuerdo que iba caminando para la plaza de Pontevedra, iba a ir a los aseos públicos que allí había, eran los que más me gustaban y a los que más solía acudir. Era ya noche, aunque …