Dios, de una embestida me la clavó hasta las bolas
mientras me daba por el culo, yo me abrazaba a él comiéndole la boca y pidiéndole que no parara, Dios que tremendo gustazo me estaba dando. Este es un relato de una de las muchas folladas que me dio mi vecino de puerta. El nombre lo dejaremos por privacidad, solo decir que era unos años más joven que yo, vivíamos desde niños en el mismo edificio, muchas veces yo iba a su casa y lo mismo él a la mía, vamos que solíamos jugar juntos desde que …