El viejo exhibicionista IV
Lo que no se me iba de la cabeza, era la larga polla del viejo exhibicionista, cada vez que veía un plátano, me acordaba del viejo exhibicionista y de su larga y curvada polla, recordaba lo mucho que me gustaba, el gustito que me daba cuando me la metía por el culo y como me hacía gimotear. Hacía algo más de una semana que había ido a la casa del viejo exhibicionista a dejarme follar por él, y no solo aquel sábado fui follado por el viejo …