Relatos eróticos de Voyeurismo
En una taberna indarde
Aquella tarde tenía una pena tan intensa que hasta me costaba creérmela. Me llegó sin avisar, pillándome desprevenida. Era una tristeza en estado puro. Me di cuenta de que tenía que ponerle remedio y quitarme de encima aquel sentimiento tan pegajoso, o de lo contrario, acabaría ahogándome. Así que llamé a Sergio. Sergio era la única persona en este mundo capaz de poder arrancarme una sonrisa cuando mi estado de ánimo estaba tan bajo. Y no porque …