El encargo de una noche
Esa noche no podía dormir por dos cosas, estaba preocupado por Mahia que no volvía y no aguantaba más la calentura por la misma razón, estaba deseando que volviera para que me contara cómo le había ido, daba vueltas y vueltas en la cama, hacía mucho calor y yo solo tenía el calzoncillo puesto, y por la bragueta me salía la pija totalmente al palo, al girar se me aplastaba contra el colchón, lo cual me daba ganas de moverme como si ya me …