Una noche de verano
Una noche de verano, en mi discreta moto verde como una cotorra y chillona como las palabras de la boca de Diana, pasé a buscar a mi amigo Denis. Siempre hacíamos la odisea de 8 kilómetros de invierno para llegar al boliche del balneario. El jerry club estaba que explotaba. Casi no había espacio para mis desconsiderado movimientos. Denis cuidaba que cayera por los tacos creados por algún torturador de la edad Media. El me llevaba de la mano. Nos …