Me fui de vacaciones con mis tíos y con mis primos ya que mis padres tenían que trabajar. Yo estaba muy contento porque mi tía me ponía más cachondo que la música de los caballitos. Era bajita, morena, culona, buenas tetas y un arte que no se podía aguantar. Ya en el apartamento aprovechaba cualquier despiste de la gente para entrar a su habitación y lamerle las bragas y ver el resto de su ropa interior, la verdad es que me ponía a cien. Tras …
Soy un muchacho heterosexual de 25 años y les voy a contar lo que me ocurrió cuando tenía la tierna edad de 18 años. Los días sábado ayudaba a mi primo en su comercio de jardinería, con eso me ganaba unos pesos para poder salir con mis amigos e ir a buscar lindas chicas en las discos. Después de terminar este trabajo íbamos a su casa donde lo esperaba su hermosa mujer, morocha, alta, de un cuerpo perfecto, siempre vestida sugerentemente, la cual …
Cuando yo tenía 18 inocentes años recién cumplidos y nunca había tocado una chica aún, en casa había una muchacha para los quehaceres domésticos, Graciela, que también tenía 18 años y estaba muy buena, muy bien proporcionada y bastante tetona. Usaba un uniforme abotonado, demasiado pequeño para su talla, que comenzaba con un generoso escote por el cuál se veía una buena parte de sus pechos, mínimamente sujetos por un corpiño que apenas le cubría …
Mi mejor amigo se llama Juan Mateos, nos conocemos desde hace mucho tiempo y hemos llegado a tener una confianza casi absoluta. Se parece mucho a mí, hasta en lo cachondo, pues ambos nos hemos "enganchado" a las páginas de sexo de Internet y comentamos entre los dos lo más interesante, nos enviamos las fotos que más nos han gustado y cosas así. Sin embargo, Mateos es muy estricto respecto a sus posesiones... con lo que también me refiero a su …
Como mi economía no ha estado muy bien que digamos en estos últimos tiempos, he tenido que hacer a un lado las cosas que me causan placer, pero que en estos momentos, se consideran un lujo. Por lo que el día de ayer, como recibí mi bono navideño en el trabajo, decidí darme el gran lujo de hacer dos cosas que para mí son de lo más placenteras: Ir a que me hagan pedicura y comprarme un par de zapatos. Así que en cuanto dieron las 6:00 p.m., salí …