Relatos eróticos de Fantasías

No me cogí a mí suegra le llené las tangas de semen – Parte 5

Publicado por Anónimo el · 4 lecturas · 3 min de lectura

Llegué a casa y le dije a mi mujer que había comprado unas bolsas y ella sabe que tengo algo para contarle, me dijo vos fuiste de mí mamá ayer? Pasé un ratito nomás, bueno me contas todo, ya estábamos enchufados y se la puso en la boca y me dijo, con quién querés que te haga la pajita? Aunque vos te hiciste una linda no? No sabés, te vas a alzar como nunca, no sabes cuándo llegué, la agarré de la cintura, como siempre dijo, no como siempre no, está vez no dejé las manos quietas, la acariciaba muy cerca de la cola, sentía que tocaba el comienzo de los glúteos, que hermosa cola que tiene dios, cuando la solté salió caminando moviendo el orto y yo agarrando mi verga que ya la tenía fuera del calzoncillo, estaba con una calza azul y me llamó la tensión que en los costados tenía la tanguita más arriba que la calza, y cuando llegó a la mesada se la levantó como hace ella y vos sabes que yo la vivo mirando, y cuando se viene a la mesa no tenía la concha tan marcada como cuando me habrio la puerta, tenía todo por completo el encaje todo adentro de los labios, otra cosa que notó es que no se sienta y sin importarme nada me quedé mirandosela y me apreté la verga bajo la mesa, no aguanto más, que tanga chiquita, me desespera que miraba para la calle como que había alguien y es solo para que le disfrute el papo, necesitaba pajearme, no podía más, caro me dice, y las tetas? Hermosas pero me calenté tanto cuando se levantó la calza que no quería ir al baño a acabar, quería disfrutarla, y yo estaba enchufado y tenía valor por eso me hacerque al lado de ella y le dije que preparas de rico? Una salsa y le pasó la lengua a la cucaracha, le dije voy a pasar al baño, y me traje una tanga blanca vieja, la tengo en el auto, me acabé dos veces en el camino oliendola, cuando salimos afuera ya la había abrazado y besado adentro pero estaba tu hermano y salió afuera con nosotros tu hermano, pero la suerte hizo que sonara el teléfono y entró a atender, que alivio, necesitaba tocarla, la agarre de la cintura y te juro que sentí que me acababa por qué ella se pegó a mí como nunca, le apoyó los pechos y el vientre, le dije que así vestida estaba hermosa, estoy gordita, no para nada, tenés más cola con esos kilitos, y los pechos hermosos, bueno che soy tu suegra, por desgracia le dije, como che? Me dijo, no me refiero por desgracia que estás muy bonita y habeses me pasó mirando de más esos pechos y… Y que más? Decirlo, esa terrible cola tienes, mirar no tiene nada de malo, si pero después sueño, no seas exagerado, no es para tanto, mi hija te espera y podés desquitar tus miradas, mañana venite con mi suegro así estamos un rato más juntos, y nos abrazamos de nuevo y te juro que le acaricié el culo

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