Relatos eróticos de Autosatisfacción

Una forma diferente

Publicado por Anónimo el · 2.202 lecturas · 3 min de lectura

La masturbación en esta etapa de mi vida, hace que me sienta más mujer. No solo sirve el dedo, los vibradores, etc. sino también… Hace ya algún tiempo estoy sin pareja, mi vida es una vida común, propulsora y de muchos sacrificios. Tengo 38 años, hijos y me considero una mujer afortunada. Solo que me considero una mujer apasionada y todo lo que se refiere al sexo me fascina.

Tengo una imaginación coñita! muy basta, muy profunda y audaz. Para mí la masturbación ya es parte de una vida de rutina. Lo que más desee de ello, era que mi pareja pudiera verme haciéndolo, creo que ni siquiera lo incité porque era un tipo conservador y además era cobardón en la cama. Pareciera mentira, pero nunca dejé que el condenado me poseyera por el ano, pero lean lo siguiente:

Estaba ya casi en una desesperación. Mis nervios y mis sentidos giraban alrededor de todas las ganas juntas que tenía de que me amaran. Abría los ojos una y otra vez, incluso deseando que los recuerdos se convirtieran en realidad. Mis pezones estaban sumamente erectos, por lo que no vacilé para manoseármelos y apretarlos con cautela. Recorría con mis dedos mi pubis, mi ombligo, pasaba mis dedos por mi lengua luego de haberla mojado con los líquidos que de mi vagina bajaba.

Rozaba mi lengua en mi paladar, todo junto y yo estaba casi quemándome en un infierno de deseos. Me levanté de la cama de mi habitación en una de esas ocurrencias extrañas que a veces tengo, me fui al baño no encontraba con que penetrarme, (no tengo vibradores, ni nada que se le parezca, no me penetro con nada) así que, eso de pasarme el dedo por el clítoris no me daba la nota que deseaba. Me metí a la ducha y miré hacia arriba.

Miré el agua de la regadera bajar y mojarme, sin vacilación desenrosqué la regadera de la ducha de agua y dejé la tubería descubierta. El chorro de agua caía fuerte y yo imaginaba la penetración. Dejé luego que el chorro fuerte golpeara mis pezones, colocaba uno y luego otro para que el chorro los golpeara. La sensación es escalofriante.

Cerré los ojos imaginando que me chupaban y mordían mis pezones, y me apretaba uno mientras mojaba el otro. Traté luego que ese chorro cayera sobre mi clítoris. Cuando sentí el efecto que el roce del chorro de agua hacía en mí. Me acosté en el suelo, con las piernas hacia arriba recostada de la pared y dejé que el chorro golpeara mi clítoris con intensidad, tan divino y suave que me hacía gemir, mientras apretaba mis pezones, me quedé inmóvil, era divino aquello que estaba sintiendo.

Imaginé mil cosas y luego me dejé llevar de la suave agua cayendo sobre mi clítoris. No conforme, me provocó una de esas cogidas por el ano, que cuando estas germinado de sensaciones deseas, algo más allá. Paré lo que hacía, fui al depósito de productos para el baño, encontré el empaque de cepillos dentales viajeros, son largos, lamentablemente delgados.

Nuevamente fui a la ducha me volví a acostar nuevamente el chorro sobre mi clítoris enloqueciéndome, enloqueciéndome, los gemidos brotaban, no podía controlarlos, necesitaba ser amada con lujuria, con pasión, introduje lentamente el empaque plástico del cepillo de dientes en mi ano, le di vueltas, comencé a sacarlo y meterlo y chorro en mi clítoris, el cepillo entraba y salía, fue lento luego rápido en la misma medida que era fecundado el orgasmo más divino que había experimentado. Ufff… ahora no me pelo mi chorrito cuando quiero gritar a cántaros las pasiones que me enloquecen en esta etapa de mi vida sin pareja.

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