Relatos eróticos de Autosatisfacción

Tengo ganas de pajearme

Publicado por Anónimo el · 8.689 lecturas · 2 min de lectura

Tengo un primo llamado Sebastián, que es dos años menor y está muy bueno. Cuando yo tenía dieciseis y él catorce, siempre nos bañábamos juntos, en especial cuando nuestras familias nos llevaban a la playa en época de vacaciones, tiempo en el que ibamos a El Quisco.
En cierta oportunidad, una de esas muchas veces en las que debes atender a la madre naturaleza y el baño principal y más cercano está ocupado, tuve que ir al de la habitación que usaban mis padres y que daba al patio.
Para variar, mientras cagaba sentado en el retrete, escuché a Sebastián que se aproximaba.
_ ¿Qué estás haciendo? – preguntó tontamente después de golpear la puerta.
_¡Cagando!- le grité -¿acaso quieres verme?
Después de eso, sentí que se fue y creí que me dejaría tranquilo, pero este otro corrió a la cocina psalir al patio, y cuando lo escuché al principio no me preocupé porque creí que no haría nada. Sin embargo, la ventana del baño estaba abierta y mi primo, mucho más astuto que yo, llevó una silla para subirse y mirarme; a mí no me extrañó, pues ya me había espiado antes mientras estaba yo haciendo lo mismo que entonces.
En ese momento, me enojé al oír cómo se esforzaba para mirar y desafiándolo le pregunté:
_ ¿Quieres ver lo que hace tu primo en el baño?
Pero no me respondió nada, seguramente para fingir que no estaba ahí, así que insistí aún más enérgico:
_¡¿Quieres o no?!
De pronto, vi asomarse su cabeza. Entonces, me tomé el pene y comencé a manosearlo tan rico como pude; abrí las piernas y me desvestí rápidamente, para procurar que si mi primo iba a ver algo, al menos fuera bueno. Gemí todo lo que quise, repitiendo "¡Seba, Seba, mírame, por favor no te vayas!". Claro, mi primo tenía las tremendas pepas y no pensaba irse.
_ ¿Qué haces? – preguntó.
_ Esto se llama paja y es una de las mejores cosas de la vida – le dije -. Si quieres te enseño.
_ ¿En serio se siente tan rico? – interrogó curioso.
_ Mírame, tengo cara de estar pasándolo mal?
Yo acariciaba todo mi cuerpo y tenía la polla durísima y caliente. Cuando sentí que me venía, dirigí el palo a mi pecho y me preparé. Mi primo estaba que me violaba con los ojos.
Al acabar, pasé mi mano por todo el semen de mi pecho y me lo comí.
_ Cuando quieras verme, no más dime y te lo muestro todo, ¿ya?
Desde ese entonces, cada vez que tengo oportunidad de estar solo con mi primo y estoy caliente, le pido que me vea masturbarme y siempre se siente más bueno que la vez anterior.
Si eres chileno y quieres tener una experiencia sexual, escríbeme, soy gratuito.

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